OPINION; Cómo prevenir la violencia en el noviazgo


POR; LIC. RAYDINA LORA

Vivir situaciones de violencia durante la infancia suele ser uno de
los factores para reproducirla en la juventud y en la vida adulta, ya
sea como perpetrador o como víctima, estudios al respecto evidencian
que las probabilidades de que una mujer sufra violencia de pareja se
asocia con los antecedentes de agresión intrafamiliar, experimentada
en su niñez. Investigaciones nacionales e internacionales sobre la
violencia de género señalan que este fenómeno se presenta en todos los
estratos socioeconómicos.

La violencia de género es aquella que ejercen los hombres hacia las
mujeres ante situaciones de desigualdad o subordinación femenina. La
Organización Mundial de la Salud la define como el uso intencional de
la fuerza o del poder físico, de hecho como una amenaza, contra uno
mismo, otra persona, grupo o comunidad, que cause lesiones, muerte,
daños psicológicos, trastorno del desarrollo o privaciones.

La violencia en el noviazgo se manifiesta en el ejercicio del poder
por medio de agresiones psicológicas, económicas, físicas o sexuales,
actos que lesionan los derechos que como seres humanos tenemos y
muestra generalmente la opresión de género masculino sobre el
femenino.

De acuerdo con el protocolo común para la actuación sanitaria ante la
violencia de género del Ministerio de Sanidad y Consumo de Madrid
España, el ciclo de la violencia se divide en tres fases: la primera
es la tensión, la cual comienza con pequeños actos violentos, el
agresor bajo cualquier pretexto insultara, humillara y gritara. Luego
esta la explosión, en esta fase el agresor descargara su tensión con
acciones violentas, físicas, psicológicas o sexuales perdiendo toda
forma de comunicación y entendimiento, y por último, tenemos la
conciliación o luna de miel, en ella el agresor pide perdón y jura no
volver hacerlo, (Nogueiras, 2005).

¿Cómo identificar la violencia en el noviazgo? Se está en presencia de
la violencia si cualquier de las partes percibe las siguientes
conductas: su pareja le critica constantemente encontrándole defectos,
le culpa de todo lo que sucede hasta convencerte que es así, amenaza
con terminar la relación, desaparece por algún tiempo sin explicar el
motivo de su ausencia, intenta controlar o cambiar a tus amistades, tu
forma de vestir, de hablar, pensar o comportarte, todo el tiempo
quiero estar contigo o saber lo que estás haciendo y con quién.

Otras características del agresor son: niega a otras personas la
relación que tiene contigo, hace burla de tu aspecto físico, te
presiona para tener relaciones sexuales: te pide "la prueba del amor",
te controla con la mirada, minimiza los logros que has alcanzado.
Entonces si tú pareja tiene cualquier de éstas conductas significa que
estás siendo violentada en tu relación de pareja.

La violencia en las relaciones sentimentales sin duda alguna es
producto de la desigualdad entre hombres y mujeres aprendida a lo
largo del tiempo a través de las relaciones en las familias y el
entorno, reforzada por los estereotipos que difunden los medios de
comunicación, la violencia que inicia en el noviazgo se recrudece en
la vida de pareja ya sea en términos de frecuencia o de severidad.

Entonces, cómo podríamos prevenir la violencia desde el noviazgo, la
escuela debe apoyar a los alumnos para transitar con éxito esta nueva
etapa de su desarrollo. Los maestros en colaboración con las familias
desempeñan un rol importante al ayudarles a establecer relaciones de
pareja respetuosa, solidaria y equitativas, previendo así las
prácticas violentas que lesionan su dignidad e integridad como
persona.

Los padres deben establecer una comunicación efectiva, abierta,de
confianza y directa con sus hijos, motivando el diálogo a través de la
honestidad y la empatía, (ponerse en el lugar del otro).
Los docentes deben crear conciencia entre los jóvenes acerca de la
magnitud y gravedad de la violencia así como de la necesidad de
construir relaciones sanas de convivencia basadas en principios como:
tolerancia, diálogo, comunicación, igualdad y respeto.

Debemos fomentar en los jóvenes, la formación de que tienen derecho de
cambiar de opinión, expresar sus ideas y sentimientos, decir no ante
una petición sin sentirse culpable, ser tratado con respeto y
dignidad, cometer errores porque somos humanos, pedir y dar cuando lo
decidan, establecer sus propias prioridades y decisiones, tener
privacidad y ser feliz, con el fin, de que nuestros adolescentes
conozcan sus derechos como pareja y no permitan ser violentados
durante sus relaciones sentimentales.

La autora es Licenciada en Orientación y Psicopedagogía.

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