Joven tiene 25 años postrada en una cama por una parálisis, madre clama por ayuda.


POR: MILDRED BAEZ
SANTO DOMINGO, 18 oct.-En un humilde  apartamento ubicado en la avenida Eduardo Brito, esquina 26 de Enero, en el sector Los Mameyes, reside Maxímina Mercado, quien clama ayuda para sustentar a su hija minusválida.
En una reducida sala donde las filtraciones han descascarado la pintura, con una mesa de madera, y cinco sillas plásticas y divididas por cortinas, allí postrada en una cama está la joven Selva María Taveras, de 27 años, quien padece una parálisis infantil desde los dos años de edad y actualmente está aquejada de varias complicaciones, las cuales la mantienen en el lecho.
Sus quejidos por las molestias que padece son desesperantes puesto que ella no puede valerse por sí misma, y su madre tiene que ayudarla en todo, pues es quien se encarga de cuidarla.
Además de la parálisis, a la joven le detectaron unos quites en los ovarios  hace unos meses, los que les producen los dolores que no la abandonan.
“Me duele mucho ahí y no puedo ni hacer pipí bien”, dice la joven tocándose la pelvis y entre lágrimas cuenta que no puede dormir por los fuertes espasmos que cada vez se tornan más frecuentes.
Con una expresión de tristeza y haciendo intentos por  levantarse, narra que le gusta hacer collares y bisuterías, los cuales hacía cuando se sentía bien y los vendía. “Yo los vendía, me gusta hacer esos accesorios para venderlos y mi mamá se ayude”, expresó en tono suave la joven mientras continuaba tocándose la pelvis.
Sentada en una silla, Maximina narra que el ginecólogo le mandó a hacer una tomografía para ver si hay que operarla, “yo espero que no tengan que operarla porque de tantas cirugías que ella lleva me da cosa”, agrega mientras continuaba conversando.
Explica que cuando su hija Selva comenzó a desmejorar ella no tiene tiempo para nada, puesto que tiene que estar viajando con ella para el médico.
Selva nació prematura y a los dos años desarrolló una parálisis infantil, lo que conllevó a que esta fuera intervenida quirúrgicamente para enderezar el talón de Aquiles  de su pierna derecha.
Desde entonces y hasta la fecha, Selva se ha mantenido visitando doctores, “cada día vamos de doctor en doctor, mañana tengo cita con el neurólogo”, explica mientras mostrabas las recetas de los medicamentos que deben ser usados por la joven.
Medicamentos
Entre los medicamentos que necesita para su día a día están el Activarol de 500 mg, el cual es un compuesto de vitaminas, aminoácidos, hierro y estimulantes, el cual tiene un costo de RD$3,500. También utiliza Diane 35, que es un progestágeno con propiedades antiandrogénicas y un estrógeno. Este medicamento cuesta RD$1,500; otro de esos es el Quietil de 25mg, el cual se usa para la presión arterial y cuesta RD$980, y Risperidona 2mg, el cual cuesta RD1,800. Todos estos medicamentos hacen un total de  RD$7,780 al mes, dinero con el cual no cuentan.
Es por eso que Maximina clama por ayuda para que alguien se sesibilice de su situación y pueda ayudarla. “Yo quiero que me compren una caja de  ropa buena para yo venderla desde aquí y no dejar a mi hija sola”, dice en tono entusiasmado.
Explica que es madre soltera pues se separó del padre de sus hijas (tiene dos) hace muchos años y que éste vive en Valverde Mao, donde se dedica al cultivo de tabaco y solo le manda RD$2,000 pesos cuando puede.
“Mi otra hija es la que trabaja y tiene 22 años y un niño de 5, pero ahora también se ha enfermado de los riñones y eso es otro problema”,dice.
Esta madre prácticamente vive de la caridad de los vecinos y manos solidarias que se identifican son su situación económica, “esas camisas me las trajo un vecino para que yo las venda y así me ayude con los gastos de las medicinas de Selva”, decía mientras señalaba las camisas enganchadas en perchas en una de la pared de la pequeña sala.
“Alguien me dijo que me iba a ayudar con los equipos de cocina para que yo venda comida, pero de eso ya hacen más de tres meses y hasta el número cambió”, agrega.
Cuenta que antes se dedicaba a lavar y planchar ropa por paga, pero que ahora se le hace imposible por la condición en la que su hija está, es que al parecer su estado se va desmejorando cada día “y como usted puede ver no la puedo dejar sola”.
Maximina, espera que su caso clamor sea escuchado para darle una mejor calidad de vida a Selva María. Si desea ayudar lo puede hacer a través de la cuenta 000803698273 del Banco Popular o comunicándose a los teléfonos (809) 483-8808 y (829)529-5159.

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