ARTICULO: Desmantelamiento de las Fuerzas Armadas y el favoritismo con la Policía Nacional
Por: Dayvi López Vargas
El gobierno del presidente Luis Abinader enfrenta una grave crisis en las Fuerzas Armadas caracterizada por un descontento y una alta tasa de rechazo entre los rangos bajos y medios. Los datos y comentarios demuestran que no debería ni acercarse a las unidades militares.
La «baja voluntaria» está siendo limitada. Imponen las leyes, incluso recurriendo a la retroactividad. Se señala un «desgaste sistemático» de la moral de sus oficiales y clases. No importan los estudios, los grados, seriedad: los ascensos son por «enllavismo». Esto está llevando a arrastrar más bajas que ingresos, favoreciendo la incorporación de personal extranjero (haitianos).
En el pasado, el Gral. Santana invirtió el 90 por ciento de recursos en las Fuerzas Armadas y distribuyó poder a los oficiales de la Armada y el Ejército; sin embargo, quieren sacarlo del Panteón Nacional; el Generalísimo Rafael L. Trujillo priorizó el Ejército, esto hasta la llegada de su hijo Gral. Ramfis Trujillo («El Pato»), quien modernizó la Fuerza Aérea hasta ser la más poderosa de Centroamérica y El Caribe.
El Dr. J. Balaguer favoreció y distribuyó poderes entre las Fuerzas Armadas y la Policía para evitar posibles golpes de Estado. Cuando ocurrió la renuncia del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, se debió a que el jefe de la Policía de ese entonces fue el encargado de investigar casos como el del periodista Orlando Martínez.
Cuando los Policías perdían el norte o el respeto, el Dr. Balaguer colocaba militares para dirigir la Policía, hoy día ningún jefe de la Policía ha contado con mayor tasa de apoyo, que los que comandaron dicha institución siendo GUARDIAS.
El Dr. Leonel Fernández y el Ing. Hipólito Mejía distribuyeron poderes entre las instituciones militares y policiales y disfrutaban ascendiendo. Sin embargo, el actual mandatario, ha generado un rechazo masivo en las Fuerzas Armadas. (Tenemos los datos de las cifras donde presenta alta tasa de rechazo entre los militares y veteranos).
Para esta fecha de ascensos, más de 10 mil militares se quedaron esperando ascensos y solo 3 mil ascendidos; sin embargo, en los ascensos pasados nos dieron informaciones que las cifras suministradas no fueron las reales y no llegaron a dos mil. El Ejército fue el más afectado.
En la Policía Nacional todos los años los ascensos son masivos. Recientemente, fueron 9 mil los policías ascendidos. Según el listado, la mayoría o el promedio estaban entre 3 y 5 años. Al parecer da placer el favoritismo y han confundido la reestructuración de las FFAA con la disolución.
El «Gobierno de los serios» retiró generales jóvenes y honrados, sin embargo, una cúpula acusada de desfalco siguen con derecho de seguir siendo generales. El mensaje parecería, que aunque cumpla el tiempo, si no quiere ser pensionado, que robe, reparta y vaya a su casa con una o dos estrellas.El presidente ingresó un coronel botado por Leonel Fernández por sus vínculos con el narcotráfico, lo ascendió a general de brigada sin nunca dirigir una unidad.
Los oficiales de esta generación no son culpables de que oficiales en el pasado no les permitieran ingresar a los que hoy dirigen el Estado, y la Policía sí lo hizo. Nuestros oficiales no tienen porqué sufrir en carne propia las cargas de sus frustraciones. El promedio son 7 y 8 años en las Fuerzas Armadas para ascender, sin importar la Ley Orgánica ni ser egresado de academia o aviador militar, mucho menos de universidad y peor les va a la humilde tropa.
Desde épocas del COVID han ocurrido maltratos de los policías hacia los militares. Rasos humillando coroneles y generales fue común ver ese bochornoso espectáculo. Este presidente y sus brigadas de «asesores» policiales, que no son dominicanos, dirigidas por un haitiano, al parecer han estructurado un plan sistemático que inició con desarmar los oficiales, ahora van tras la moral mediante limitar los ascensos.
Fue esta misma cúpula, que«movió las teclas» para que el Tribunal Constitucional permitiera el ingreso de los homosexuales y no poder ser sancionados. La sentencia quiebra el espíritu de cuerpo y reafirma el compromiso con la desmoralización institucional. Esto afecta la dignidad y honor de nuestros militares.
Esto no queda ahí, la Industria para los guardias, al inicio se construían equipos policiales y recientemente, luego de nuestras protestas en redes, favorecieron a las FFAA con algunos: algo que ataca el presupuesto de las Fuerzas Armadas es el desarrollo de blindados de la Policía, que debe estar sujeto al presupuesto del Ministerio de Interior y no al de Defensa.
El retiro es el calvario, las Fuerzas Armadas acumulan deudas que les tomaría tiempo a los retirados recibir sus prestaciones y beneficios acumulados, algunos bajarán su nivel social. Estarán condenados a hacer protestas para lograr los tomen en cuenta.
Este proceso perverso y degenerativo ha generado debates sobre el futuro de nuestros militares y la soberanía nacional. Nuestros guardias cubren el 70 por ciento de las tareas de seguridad, no controlan los puntos de drogas ni mueven dinero a los políticos corruptos, eso es motivo de análisis y llegar a conclusiones serias.
En los últimos meses, sectores militares activos y retirados han alzado su voz para denunciar lo que consideran un desmantelamiento de las fuerzas armadas y la necesidad de apoyar un liderazgo que vele por la supervivencia de la Primera Institución de la República.
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