ARTICULO: “Renuncia incómoda: dirigentes del PRM buscan callar a Alejandro Tejada”
POR: RAFAEL (El Conde) Mendez
La reciente renuncia de Alejandro Tejada, conocido popularmente como “Alejandro Pollo”, ha provocado mucho más que simples comentarios dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en San Juan de la Maguana.
Lo que parecía un acto individual se ha convertido en un detonante político que deja al descubierto tensiones, inconformidades y una evidente crisis de reconocimiento interno.
No es casualidad que su salida haya generado tanto ruido. De hecho, pocos abandonos dentro del partido de gobierno han causado el nivel de inquietud que ha despertado este caso, ni siquiera comparado con figuras de mayor rango nacional.
Esto plantea una pregunta inevitable: ¿qué representa realmente Alejandro Tejada dentro de la estructura política local para provocar tal reacción?
Las versiones que circulan apuntan a algo más profundo que una simple renuncia.
Se habla de presiones, de advertencias, de intentos de provocación y hasta de una campaña de descrédito dirigida a debilitar su imagen y silenciar cualquier posible pronunciamiento.
Si esto es cierto, estaríamos ante un escenario preocupante donde la disidencia interna no se gestiona con diálogo, sino con intimidación.
Pero más allá de las denuncias, hay un elemento que no puede ignorarse: el sentimiento de traición.
Según se percibe en el entorno político local, Alejandro fue un activo importante en tiempos de campaña, aportando trabajo, recursos y respaldo a dirigentes que hoy ocupan posiciones de poder.
Sin embargo, una vez alcanzados esos espacios, las puertas se cerraron. El acceso prometido nunca llegó, y el reconocimiento tampoco.
Este tipo de situaciones no es nuevo en la política dominicana, pero cada caso suma al desgaste de la credibilidad partidaria.
Cuando quienes construyen desde abajo sienten que son utilizados y luego descartados, el mensaje que se envía es devastador: el mérito y la lealtad tienen fecha de vencimiento.
La reacción de las bases no se ha hecho esperar. Cientos de llamadas, mensajes de solidaridad y muestras de apoyo reflejan que no se trata de un caso aislado, sino de una inconformidad más amplia dentro del PRM en San Juan.
Muchos ven en Alejandro no solo a un dirigente afectado, sino a un símbolo de lo que ocurre cuando el poder se desconecta de quienes lo hicieron posible.
En este contexto, cualquier intento de presión o confrontación solo agravaría la situación.
La política moderna exige madurez, apertura y capacidad de escuchar. Silenciar voces críticas no fortalece a un partido; por el contrario, lo debilita desde dentro.
Alejandro Tejada tiene ahora un reto importante: manejar este momento con prudencia, sin caer en provocaciones, pero sin renunciar a su derecho de expresar lo vivido.
Y el PRM, por su parte, enfrenta una prueba aún mayor: demostrar si es capaz de corregir sus errores internos o si continuará repitiendo prácticas que tanto criticó en el pasado.
Como bien dice el refrán, "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde".
En San Juan, muchos comienzan a entender el peso de esa frase.

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