ARTICULO: ¿República Dominicana soberana o gobierno bajo la sombra de Washington? La expulsión de diplomáticos cubanos abre un peligroso debate

Por: Rafael Méndez “El Conde”

La decisión del Gobierno dominicano de ordenar la salida del país de nueve diplomáticos cubanos y sus familiares ha abierto una profunda interrogante que va mucho más allá de una simple medida diplomática: ¿está la República Dominicana tomando sus decisiones de política exterior con plena soberanía o está actuando bajo la presión de los Estados Unidos?

La pregunta no es menor.

El pasado 13 de agosto, las autoridades dominicanas confirmaron la expulsión de nueve funcionarios de la misión diplomática cubana y sus familiares. Sin embargo, el Gobierno dominicano no ha ofrecido públicamente una explicación detallada que permita conocer las razones concretas que llevaron a adoptar una medida de semejante magnitud.

Y cuando un Gobierno toma una decisión que puede afectar significativamente sus relaciones con otro Estado, pero mantiene en reserva las razones que la sustentan, es natural que surjan preguntas, especulaciones y sospechas.

¿Una decisión soberana o una respuesta a Washington?

El Gobierno cubano reaccionó calificando la medida como una muestra de subordinación a la política estadounidense y acusando a Santo Domingo de ceder ante presiones de Washington para profundizar el aislamiento internacional de Cuba.

Hasta el momento, no existe una prueba pública concluyente que permita afirmar que Estados Unidos ordenó al Gobierno dominicano expulsar a los diplomáticos cubanos. Tampoco las autoridades dominicanas han reconocido que la decisión haya sido adoptada por presión de Washington.

Pero precisamente ahí está el punto central de este debate.

Si la decisión responde exclusivamente a los intereses de la República Dominicana, ¿por qué no explicar con claridad al pueblo dominicano cuáles fueron esos intereses?

La transparencia no debilita la soberanía.

La transparencia la fortalece.

República Dominicana tiene derecho a decidir, pero también tiene derecho a explicar

Ningún Estado está obligado a mantener relaciones diplomáticas sin límites. República Dominicana tiene facultades soberanas para adoptar medidas respecto a representantes diplomáticos extranjeros cuando existan razones que lo justifiquen.

Por tanto, la discusión no debería limitarse a determinar si el Gobierno tenía facultades legales para tomar la decisión.

La verdadera discusión es por qué lo hizo.

Porque una cosa es ejercer soberanía y otra muy diferente es ejercer una facultad soberana para satisfacer intereses ajenos.

Y ahí es donde el Gobierno del presidente Luis Abinader tiene una responsabilidad histórica: explicar claramente al país qué motivó esta decisión.

¿Se está convirtiendo Santo Domingo en un peón del tablero geopolítico?

República Dominicana mantiene una relación estratégica, económica, comercial y política extraordinariamente importante con Estados Unidos. Esa realidad no puede ignorarse.

Pero precisamente por la enorme influencia que Washington ejerce en el Caribe, el Gobierno dominicano debe ser todavía más cuidadoso al momento de demostrar que sus decisiones responden a los intereses nacionales y no a instrucciones externas.

Porque si cada vez que Washington endurece su política hacia determinado país, Santo Domingo modifica automáticamente su posición, entonces la pregunta deja de ser ideológica y se convierte en una cuestión de soberanía nacional.

¿Hasta dónde puede llegar la alianza con Estados Unidos sin convertirse en dependencia?

¿Dónde termina la cooperación y comienza la subordinación?

¿Puede República Dominicana mantener una política exterior independiente cuando sus principales socios económicos y estratégicos tienen intereses geopolíticos contrapuestos?

Son preguntas que merecen respuestas.

Cuba no es el Gobierno cubano

También es necesario separar las cosas.

Se puede cuestionar duramente al Gobierno cubano, su sistema político, sus prácticas y sus políticas económicas sin convertir al pueblo cubano en enemigo de República Dominicana.

Dominicanos y cubanos comparten una historia profunda de vínculos culturales, familiares, educativos y humanos. La relación entre ambos pueblos es mucho más antigua que cualquier gobierno de turno.

Por eso, cualquier deterioro de las relaciones oficiales debe ser manejado con prudencia.

Una cosa son las diferencias entre gobiernos y otra muy distinta es romper puentes entre pueblos hermanos.

El verdadero peligro: acostumbrarnos a la subordinación

Lo más preocupante de este episodio no es únicamente la expulsión de los diplomáticos cubanos.

Lo verdaderamente preocupante sería que los dominicanos terminemos acostumbrándonos a que las grandes decisiones de nuestra política exterior se tomen mirando primero hacia Washington y después hacia Santo Domingo.

La República Dominicana no puede ser una pieza más en el tablero de las grandes potencias.

Somos una nación soberana.

Tenemos intereses propios.

Tenemos una historia propia.

Y tenemos el derecho de relacionarnos con Cuba, Estados Unidos, China, Rusia, Venezuela, Europa o cualquier otro país de acuerdo con lo que convenga a la República Dominicana.

La diplomacia dominicana debe tener amigos, socios y aliados; pero no tutores.

¿Gobierno títere? La respuesta todavía está pendiente

Calificar al Gobierno dominicano como un "gobierno títere de Estados Unidos" sería una acusación política de enorme gravedad que, con las informaciones públicas disponibles, no puede presentarse como un hecho demostrado.

Pero sí podemos afirmar algo:

La falta de una explicación oficial amplia y convincente sobre una decisión tan trascendental alimenta esa percepción.

Y cuando la ciudadanía comienza a preguntarse si su Gobierno actúa por convicción propia o por presión de una potencia extranjera, el problema deja de ser exclusivamente diplomático y pasa a convertirse en un problema de confianza nacional.

El presidente Luis Abinader y su Gobierno todavía tienen la oportunidad de despejar esas dudas.

Deben decirle al país cuáles fueron las razones concretas que llevaron a expulsar a los diplomáticos cubanos.

Porque en una República soberana, las decisiones internacionales no solamente deben ser legales; también deben ser explicadas al pueblo.

La República Dominicana no puede permitir que su política exterior parezca escrita en otra capital.

Santo Domingo debe mirar hacia Washington cuando sus intereses coincidan, pero debe mirar primero hacia la bandera dominicana cuando tenga que decidir qué le conviene al país.

Porque la soberanía no consiste solamente en tener una bandera, un territorio y un Gobierno.

La soberanía consiste, sobre todo, en tener la libertad de decidir por cuenta propia.

Related

Opinión 8993842451379301717

Publicar un comentarioDefault Comments

emo-but-icon



El Fogon de San Juan, galardonado en Los premios "VIEW Awards 2024", que organiza SODOMEDI, el periodico digital mas destacado de San Juan.

Reflexion de hoy

Traductor de google



Siguenos en Twitter


Síguenos en Facebook

PUBLICIDAD

Vistas de página en total

LAS MAS LEIDAS

item