ANYELO VALENZUELA, UNA LUZ.

ANYELO VALENZUELA, UNA LUZ.
POR: JORGE WILLIAN DIAZ PEREZ

El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida de un empleo, pérdida de un ser querido, pérdida de una relación, etc.

En la vida de los pueblos y sus habitantes, se levantan personajes distinguidos que en el desarrollo de sus actividades familiares, educativas, sociales, religiosas y comunitarias dejan una marca en lo que hacen; si nos ponemos a definir a este ser humano que nos ha dejado de una manera que toda esta comunidad sanjuanera  nunca pensó, el país ha perdido una estrella.

Si comenzamos a buscar características de Anyelo, nos quedaríamos cortos porque a pesar de la gran preparación de este joven dramaturgo, poeta, pintor y actor de esta bendecida tierra de San Juan, sencillo, la gente era accesible a él, una persona dulce, calmado, pausado y con unas relaciones humanas envidiables, en lo poco que lo trate y las pocas veces que puede compartir no vi en el vanidad y usted se lo podía encontrar en cualquier calle de San juan o en cualquier transporte público con un ciudadano común.

Después de este fatal accidente que dejo esta dolorosa perdida, hay muchas emociones, sentimientos encontrados y preguntas que nos haremos y vendrán las fases del duelo.

    En la primera se trata de reconocer la pérdida y de aceptar una realidad que al principio se tiende a negar, las personas se sienten solas, abandonadas y con la aceptación de la pérdida.

    En la segunda fase del duelo, se trata de aprender a vivir sin el ser querido. Las personas en duelo piensan en la relación perdida, se acuerdan de los buenos y malos momentos pasados con el ser querido, toman conciencia de la importancia que éste revestía en su propia existencia y reconocen el carácter definitivo de la pérdida.
Durante este proceso se enfrentan estas etapas del duelo.

    Etapa 1. La negación. En muchos casos es traducida como la incredulidad de que un hecho así haya ocurrido. No obstante, este estado tiene su utilidad ya que ayuda al organismo a administrar el cambio en el estado de ánimo.

    Etapa 2. La ira. La frustración y la impotencia que provoca la muerte de un ser querido hace que de alguna forma se busque alguna causa o culpable que justifique la situación irreversible de la pérdida.

    Etapa 3. La negociación. Es una forma de buscar alguna solución o estrategia que permita revertir la situación, llegando incluso a fantasear con que se puede volver atrás para que la muerte no se produzca.

    Etapa 4. La depresión. La sensación de vacío que deja en la vida diaria de la persona que pierde a un ser querido conlleva una crisis existencial al ser consciente de lo irreversible de la situación. Esto hace que se muestren sentimientos de tristeza y melancolía y, en algunas ocasiones cierto aislamiento social ante la imposibilidad de hacer frente al día a día sin esa persona. Esta etapa no se debe considerar como algo patológico si no se muestran manifestaciones graves de conducta.

    Etapa 5. La aceptación. Es una fase de transición donde la persona acepta la pérdida y empieza a intentar experimentar de nuevo sensaciones de alegría aunque con dificultades para mostrar sentimientos intensos.

Nos queda imitar a Anyelo en su servicio a la comunidad, en su pasión por las artes, en su pasión en formar a sus contemporáneos y a las generaciones emergentes, cosas estas que realizaba desde los diferentes espacios en los que incidía profesionalmente, que nos quede de el su sonrisa, su amabilidad, afectividad y esa parte humana que mostraba a todos.



Anyelo Valenzuela
Que el legado de Anyelo Valenzuela perdure, nos queda orar por su esposa e hijos y apoyar en todo lo necesario para que estas etapas del duelo descritas más puedan ser superadas con estos y los demás familiares cuando se manifiesten, tomemos de este ausente ser excepcional su ejemplo y sembremos para las generaciones, para las provincias y sobre todo para el granero del sur, para que de alguna manera honremos la menoría de un artista que nos deja debido a la imprudencia de un conductor y a la incuestionable voluntad de señor todo poderoso .

Lamentaciones 3:31-33 (NTV)

 “Pues el Señor no abandona a nadie para siempre. Aunque trae dolor, también muestra compasión debido a la grandeza de su amor inagotable. Pues él no se complace en herir a la gente o en causarles dolor.”

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