La Disrupción, 1ra. parte.


Por Nelson Pablo De la Rosa

Hace unos días conversaba con un ex alumno que convergimos en un lugar de diversión. Me hablaba con mucha insistencia sobre un tema para mi no de mucha importancia en ese momento. El me preguntaba que que sabia acerca de la disrupcion y le respondí con sinceridad: Nada. Me dijo: Profe, la disupcion es la rotura de un paradigma, algo que experimentaremos en República Dominicana, en no menos de dos años. Los cambios seran bruscos. 

El contenido de aquella conversación me inquieto y decidí investigar acerca de la disrupcion. He aquí algunos datos:

Parece que actualmente todas las personas que hablan de innovación utilizan la palabra “disrupción”. Una palabra de lo que se tiene una cierta idea pero que nadie sabe lo que realmente significa. Tomado del inglés “Disruptive”, representa cualquier situación, elemento, actividad, comportamiento o decisión que produzca una ruptura brusca con la realidad o el entorno estable, y nos conduzca inexorablemente a un proceso de cambio, sea físico o no.

La disrupción representa una apuesta por lo desconocido, lo arriesgado por un impacto que se presume de futuro inminente. Cuando aquello que produjo la disrupción es aceptado por la sociedad y asumiendo como normal, deja de ser disruptivo para convertirse en lógico, común e incluso convencional o tradicional.

Lo disruptivo se ha utilizado frecuentemente en relación a los avances y los efectos tecnológicos: tecnología disruptiva, que trata de explicar los avances de la innovación. También en relación a los procesos electrónicos: descarga disruptiva, refiriéndose a la diferencia de potencial entre dos conductores eléctricos.

La tensión disruptiva se utiliza en el mundo del neuromanegement para explicar la gestión del conflicto que concluye con decisiones traumáticas. La expresión disrupción vital define los procesos de violencia personal o de conducta social agresiva.

Desde la disrupción se explica la ruptura específica con el orden técnico, científico, social, económico o conceptual. Pero la disrupción nunca será una disculpa o una justificación para destruir y no crear. Es decir, las actitudes disruptivas son en sí mismas destructivas con lo existente, pero creadoras, practicas, concretas y productivas con la visión puesta en el proceso y en el avance generacional.

Un último apunte: no existe la disrrupción. Disrupción se escribe con una sola “R”, aunque todo el mundo lo pronuncia con una “R” doble.

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Enero 6, 2019.

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