ARTICULO: “Solo son patadas de ahogado”
Los dos espectáculos realizados el jueves pasado por el señor Manuel Matos y sus hordas salvajes, o sea, una masa de gente desorganizada y peligrosa, que actúan sin moderación, y a menudo armados, causando desorden o destrucción, constituyó una real muestra de patada de ahogados, que es lo mismo que decir que: “ya perdieron y no saben cómo captar más adeptos a su lucha por impedir el buen desarrollo del municipio de San Juan de la Maguana”.
Es que algunos empresarios se han estado beneficiando de la ignorancia y la pobreza de sus conciudadanos. Y ahora que se vislumbra el devenir de una etapa de desarrollo real, que esos sectores no pueden controlar para sus propios beneficios, quisieran impedir que se logre; ¡pero no podrán! – La inmensa mayoría de los ciudadanos de este fértil valle ya no se arrodillará más ante su impotencia. ¡Hoy, el pensamiento en el valle es libre!
Los pataleos del sector opositor al desarrollo socioeconómico, sostenible, integral e incluyente del Valle de San Juan, que se ve devenir, especialmente para los habitantes de la cuenca alta, zona en la cual se encuentra, gracias a Dios, el gran yacimiento de oro, plata, cobre y otros importantes minerales metálicos, que parece ser uno de más grandes del país, no les están dando los resultados esperados, pues cada vez más esos habitantes, además de los habitantes del distrito municipal de Sabaneta, la ciudadanía de todo el municipio San Juan de la Maguana, cabecera de la provincia San Juan, así como también, los munícipes de todos los demás municipios y distritos municipales de la provincia, de todo el Valle de San Juan, y más allá, estamos adquiriendo conciencia de la realidad.
Uno de los acompañantes del grupo de los revoltosos me expresó su arrepentimiento por haber estado apoyando la “sinrazón” de lo que Manuel Matos y su grupo estaban intentando hacer en el muro; ellos querían estacionar tractores y camiones próximo al muro, para impedir el paso de los vehículos que transportaban a los cientos y cientos de ciudadanos que íbamos a escuchar el reporte de los estudios de impacto ambiental realizados sobre el proyecto minero del Romero.
Ese joven me dijo que a partir de ese momento se sumaba a nuestro movimiento de apoyo a los estudios que se estaban realizando, porque – dijo: “¿Cuál es el miedo?” – “Si los estudios demuestran que todo se va a realizar correctamente, que no se va a afectar las agua, ni habrá contaminación, y sí habrá muchos beneficios para todos: “¿Por qué no apoyarlo?”
Otro joven, el chofer de uno de los camiones, quien fue arrestado y subido al camión de la Policía, me manifestó, de forma muy lastimera, que “fue subido al camión porque la policía le pidió que moviera el camión que estaba obstaculizando el tráfico, pero que él no tenía la llave; que la llave se la había llevado el propietario del camión, y no sabía a donde éste se había metido, y que él solo tenía la llave de su motor propio”.
Este es un caso de abuso de un pobre chofer que fue engatusado, sabrá Dios con cuáles promesas; y ahora estaba solo, abandonado, arrestado por la Policía y montado en camión.
A un señor, bastante mayor, por cierto, de pelo blanco, se le oyó decir que había que “matar a por lo menos 3 personas” dentro de los que apoyamos los estudios; otros dicen que “primero muertos que aceptar la explotación de esa mina”; entre otros.
Antes de que la horda salvaje decidiera penetrar el recinto y vandalizar la tarima y los costosos equipos que allí estaban instalados, un grupo de ellos había insinuado que debían subir hasta donde estaba el campamento de la mina y destrozar todo allá.
Gracias a Dios “alguien” les hizo desistir de esa idea loca idea. Y gracias a Dios que, tanto los miembros de las autoridades de la empresa minera allí presentes, los técnicos extranjeros invitados a realizar los estudios de impacto ambiental del proyecto, los humildes residentes de la cuenca alta que acudieron con mucha esperanza al evento, así como también los cientos de ciudadanos que acudimos desde toda la provincia, nos mantuvimos en calma total, y ninguno, como ciudadanos de paz, respondimos a los insultos y provocaciones.
Muchas fueron las expresiones que se escucharon dentro de los revoltosos, las cuales demostraban que fueron llevados al evento solo para causar caos y para impedir la realización de la vista pública de los estudios de impacto ambiental a cualquier precio.
Y aunque el señor Manuel Matos estaba sentado al frente, dentro del público asistente al evento, con aparentes muestras de civilidad, pudimos notar que era él quien estaba dirigiendo el alboroto que sus huestes estaban causando; quien les hizo señas de que se movieran desde la parte atrás hacia el costado derecho, y quien les hizo señas de que desprendieran las vallas y, tan vez, de que entraran y tomaran posición de la tarima.
Esta ha sido la mayor provocación que hasta ahora ese grupo ha realizado contra los que apoyamos, y que hemos solicitado al gobierno que permita la realización de los estudios de impacto ambiental del proyecto minero del Romero; hasta ahora solo nos habíamos limitado a realizar marchas, demostraciones, charlas orientativas, publicación de opiniones por radio, televisión, y discusiones por los grupos de chat.
Pero, por lo visto, a medida que avanza el proceso de demostración que el proyecto va a ser una realidad, los ánimos de los contrarios se comienzan a caldear.
Señor Manuel Matos, ¡Usted y los suyos ya perdieron esta guerra! – ¡Admita su derrota! – Un grupito tan pequeño como el suyo no tiene forma de impedir el avance del progreso de San Juan de la Maguana, de toda la provincia y del Valle de San Juan – Deje la rueda del progreso correr para San Juan – Echese a un lado – y, mejor, como empresario, prepárese para que sus negocios también se puedan beneficiar de la dinamización de la economía que se yergue como gigante ante nuestros ojos.
Por Néstor Porfirio Mateo Terrero
Un ciudadano consciente de la provincia San Juan.

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