OPINIÓN: No todo el que aspira a ser alcalde tiene el perfil para dirigir un municipio
POR: ALFREDO DEL VALLE
SAN JUAN DE LA MAGUANA.– En San Juan de la Maguana comienza a tomar fuerza, de manera anticipada, el movimiento político de personas que han decidido proyectarse como posibles candidatos a la Alcaldía Municipal en las próximas elecciones.
Algunos nombres ya empiezan a sonar públicamente. Otros han comenzado a hacer visibles sus aspiraciones mediante publicaciones en las redes sociales, reuniones, actividades políticas y hasta vallas colocadas en diferentes puntos del municipio.
Es una señal de que el escenario electoral comienza a calentarse.
Sin embargo, más allá de los anuncios, fotografías, mensajes y estrategias de posicionamiento, existe una pregunta que la ciudadanía tiene todo el derecho de formularle a cada persona que aspire a dirigir el Ayuntamiento:
¿Qué ha hecho por San Juan durante el tiempo en que ha tenido la oportunidad de servir desde una posición pública?
La pregunta no pretende cuestionar el derecho de nadie a aspirar. En una democracia, toda persona que cumpla con los requisitos legales tiene derecho a presentar sus aspiraciones y procurar el respaldo ciudadano.
El punto es otro.
Una aspiración política no puede sustituir una trayectoria de servicio.
Quien pretende administrar los recursos municipales, dirigir el Ayuntamiento, establecer prioridades, impulsar obras y políticas locales y representar a cientos de miles de ciudadanos debe estar dispuesto a que su trayectoria sea examinada públicamente.
Y eso incluye, necesariamente, revisar qué ha hecho antes de pedir nuevamente la confianza del electorado.
El voto también exige rendición de cuentas
En el caso de quienes actualmente ocupan una regiduría y ahora contemplan dar el salto hacia la Alcaldía, la ciudadanía tiene todavía más razones para preguntar por su desempeño.
Un regidor no está en el Ayuntamiento simplemente para levantar la mano, acompañar al alcalde en actividades oficiales o votar las iniciativas que llegan al Concejo de Regidores.
La función de un regidor implica representar a las comunidades, participar en la elaboración y aprobación de normas municipales, presentar iniciativas, intervenir en las discusiones de interés colectivo y ejercer las funciones de fiscalización que corresponden al Concejo.
Por eso, cuando un regidor anuncia que quiere convertirse en alcalde, es legítimo que los ciudadanos quieran conocer su hoja de servicio.
¿Cuántas iniciativas propias ha presentado?
¿Cuántas propuestas concretas ha impulsado?
¿Cuántas necesidades de los barrios ha llevado al Ayuntamiento?
¿Qué problemas municipales ha convertido en propuestas?
¿Qué acciones ha promovido desde su posición?
¿Cuántas veces ha ejercido su responsabilidad de fiscalizar?
Y, quizás la pregunta más importante:
¿Qué resultados puede mostrarle a la ciudadanía?
No se trata de perseguir políticamente a nadie. Se trata de aplicar un principio sencillo de la democracia: quien ya ha recibido el voto de los ciudadanos debe estar dispuesto a rendir cuentas sobre el uso de esa confianza.
Un regidor no debe ser un simple acompañante
Existe una discusión que San Juan debería asumir con seriedad.
La cercanía política o personal con un alcalde no puede convertirse en sustituto de la responsabilidad institucional que tiene un regidor.
Apoyar las iniciativas que sean beneficiosas para el municipio no es negativo. Por el contrario, cuando una propuesta beneficia a la ciudadanía, los regidores tienen la responsabilidad de respaldarla.
Pero una cosa es apoyar lo correcto y otra muy distinta es convertir el ejercicio de la regiduría en una función de acompañamiento permanente.
Aprobar no significa necesariamente fiscalizar. Acompañar no significa representar. Estar cerca del poder tampoco equivale automáticamente a servir al pueblo.
El Concejo de Regidores debe ser un espacio donde se discutan los problemas del municipio, se formulen propuestas y se examine la gestión municipal desde la perspectiva del interés colectivo.
Por eso, quienes hoy ocupan una curul y mañana quieran ocupar el despacho de la Alcaldía deben aceptar que su desempeño actual forma parte de su carta de presentación política.
La Alcaldía no puede ser un premio político
Dirigir el Ayuntamiento Municipal no debería ser entendido como un premio por antigüedad política, una recompensa por relaciones personales, una consecuencia automática de pertenecer a determinado grupo o simplemente el resultado de tener aspiraciones.
La Alcaldía representa una enorme responsabilidad.
Gobernar un municipio exige capacidad administrativa, conocimiento de la realidad local, planificación, liderazgo, transparencia, capacidad para administrar recursos públicos y disposición para tomar decisiones pensando en las necesidades de la población.
Pero también exige algo que no se puede fabricar de la noche a la mañana:
una trayectoria.
Por eso, antes de colocar una valla, anunciar una candidatura o publicar una fotografía acompañada de un mensaje electoral, sería conveniente que cada aspirante se pregunte qué puede mostrarle a la ciudadanía como resultado de su paso por la vida pública.
Porque una valla puede anunciar una aspiración.
Una publicación puede anunciar una candidatura.
Un discurso puede presentar una promesa.
Pero solamente los hechos pueden demostrar una trayectoria.
San Juan merece un debate de propuestas
El municipio necesita que la próxima discusión electoral no se limite a quién tiene más fotografías, quién coloca más vallas, quién realiza más reuniones o quién logra mayor exposición en las redes sociales.
El debate debería concentrarse en algo mucho más importante:
¿Qué municipio queremos construir y quién presenta un plan concreto para hacerlo?
Los ciudadanos deben poder escuchar propuestas sobre el estado de las calles, drenaje pluvial, recogida de basura, mercados, espacios públicos, tránsito, iluminación, parques, cementerios, ordenamiento territorial, protección ambiental, servicios municipales y desarrollo económico local.
Pero también deben conocer cómo se financiarían esas propuestas, cuáles serían las prioridades y cuáles resultados podrían medirse durante una eventual gestión.
Ya no debería ser suficiente decir:
“Yo quiero ser alcalde”.
La pregunta debe ser:
¿Por qué quieres ser alcalde y qué estás preparado para hacer desde el primer día?
Primero los hechos, después las aspiraciones
La política municipal necesita menos personalismo y más rendición de cuentas.
Quien ha tenido una oportunidad de servir desde una posición pública debe poder explicar qué hizo con ella.
Y si existen aspirantes que actualmente desempeñan funciones en el Ayuntamiento, es natural que los ciudadanos comparen sus promesas futuras con sus actuaciones presentes.
Porque resulta difícil convencer a una comunidad de que se está preparado para administrar una responsabilidad mayor si no se pueden explicar con claridad los resultados obtenidos en la responsabilidad que actualmente se desempeña.
Esto no significa cerrar las puertas a nadie.
Significa abrir las puertas a una discusión más seria.
Que todos los aspirantes tengan la oportunidad de presentar sus ideas, pero que también estén dispuestos a responder preguntas.
Que hablen de sus proyectos, pero también de sus antecedentes.
Que presenten sus equipos, pero también sus resultados.
Que expliquen lo que piensan hacer, pero también lo que hicieron cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo.
San Juan debe mirar más allá de las vallas
Las primeras vallas y publicaciones en redes sociales ya comienzan a marcar el inicio de una etapa en la que diferentes sectores políticos intentarán posicionar sus figuras para la Alcaldía.
Es parte de la dinámica democrática.
Pero la ciudadanía no debe quedarse únicamente con la imagen que proyecta una valla o con el mensaje cuidadosamente elaborado para las redes sociales.
Debe mirar la trayectoria.
Debe revisar el trabajo realizado.
Debe escuchar las propuestas.
Debe preguntar.
Debe exigir explicaciones.
Y, sobre todo, debe evaluar a cada aspirante por sus actuaciones públicas y por las propuestas que presente para el futuro del municipio.
Porque la Alcaldía no se hereda.
No se regala.
No debería ser un premio político.
La Alcaldía se gana mediante el respaldo ciudadano y se ejerce como una responsabilidad temporal frente al pueblo.
Por eso, antes de preguntarnos quién quiere ser alcalde de San Juan de la Maguana, deberíamos hacernos una pregunta mucho más importante:
¿Quién está dispuesto a demostrar, con hechos, que está preparado para asumir esa responsabilidad?
Las aspiraciones se anuncian.
Las campañas se organizan.
Las vallas se colocan.
Las fotografías circulan.
Los discursos se pronuncian.
Pero la trayectoria no se improvisa.
Y cuando llegue el momento de depositar nuevamente el voto, cada ciudadano tendrá derecho a mirar hacia atrás y preguntarse:
¿Qué hizo esta persona cuando tuvo la oportunidad de servir?
Porque, al final, quien aspira a gobernar el futuro de San Juan debe estar dispuesto a rendir cuentas sobre su pasado.
San Juan merece propuestas, resultados y servidores públicos que entiendan que gobernar no es una distinción personal, sino una responsabilidad con toda la comunidad.

Publicar un comentarioDefault CommentsFacebook Comments